Las cenizas de Ángela, un viaje por las memorias de Frank McCourt
Hace unos meses, en una visita a una librería en Madrid, cayó en mis manos por casualidad un libro precioso, escrito de una manera tan infantil que acabó por convertirse en uno de mis libros favoritos: Las cenizas de Ángela.
Esta novela es un viaje por la Irlanda de los años 20, en especial por aquellos barrios obreros tan bien descritos en el libro, donde vivir se convertía en una auténtica supervivencia. Frank McCourt ha querido contarnos en detalle cómo fue su infancia y las penurias -tanto económicas como personales- que sufría su familia por culpa, en mayor parte, de un padre borracho.
Las cenizas de Ángela es un libro que retrata la realidad más dura de aquellos años, usando demasiadas descripciones y detalles, pero tan bien escrito que las descripciones que plasma McCourt te harán estar recreando cómo eran esos barrios obreros o esas salidas del protagonista cuando tenía que ir a buscar a su padre a las tabernas para que no se bebiera el dinero de la beneficencia.
Sin ánimo de seguir comentando el argumento, os recomiendo a quienes no lo hayan leído que le den una oportunidad, que aunque el libro es un poco extenso merece la pena ver desde la perspectiva de un niño cómo se vivía en esa época.
Personalmente este libro me abrió los ojos sobre la suerte que tenemos -y tienen- los niños de esta época, donde los tenemos todo y prácticamente no valoramos nada. Las cenizas de Ángela ha sido para mi un escaparate para darme cuenta de las penurias que muchos niños han sufrido y que, con esfuerzo y ganas de superarse, han acabado convirtiéndose en grandes personas, siempre humildes y nunca olvidando sus orígenes.
Si ya lo habéis leído, ¡comentadme vuestras opiniones!
Esta novela es un viaje por la Irlanda de los años 20, en especial por aquellos barrios obreros tan bien descritos en el libro, donde vivir se convertía en una auténtica supervivencia. Frank McCourt ha querido contarnos en detalle cómo fue su infancia y las penurias -tanto económicas como personales- que sufría su familia por culpa, en mayor parte, de un padre borracho.
Las cenizas de Ángela es un libro que retrata la realidad más dura de aquellos años, usando demasiadas descripciones y detalles, pero tan bien escrito que las descripciones que plasma McCourt te harán estar recreando cómo eran esos barrios obreros o esas salidas del protagonista cuando tenía que ir a buscar a su padre a las tabernas para que no se bebiera el dinero de la beneficencia.
Sin ánimo de seguir comentando el argumento, os recomiendo a quienes no lo hayan leído que le den una oportunidad, que aunque el libro es un poco extenso merece la pena ver desde la perspectiva de un niño cómo se vivía en esa época.
Personalmente este libro me abrió los ojos sobre la suerte que tenemos -y tienen- los niños de esta época, donde los tenemos todo y prácticamente no valoramos nada. Las cenizas de Ángela ha sido para mi un escaparate para darme cuenta de las penurias que muchos niños han sufrido y que, con esfuerzo y ganas de superarse, han acabado convirtiéndose en grandes personas, siempre humildes y nunca olvidando sus orígenes.
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